CRÍA CUERVOS

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El papel de la Policía en la venta de entradas en los partidos de Central Norte y los balazos de los que nadie habló. Las preguntas que surgen. Las respuestas que nadie brinda. (M.A.) …

El papel de la Policía en la venta de entradas en los partidos de Central Norte y los balazos de los que nadie habló. Las preguntas que surgen. Las respuestas que nadie brinda. (M.A.)

Por si hacía falta algo para confirmar el rol gerencial de la policía en el negocio de las entradas del futbol salteño, se conoció que la comisaría 5ta era un lugar de venta exclusivo para barras de Central Norte.

A la luz de las últimas revelaciones, varios aspectos quedaron claros: los dirigentes entregaban más de 600 entradas para ser vendidas al 50% de su valor a dos sectores de las barras, “Hinchadas Unidas y “Barrio Norte”. En una de las oficinas de la 5ta, se realizaba la movida; allí los cabecillas de las barras llegaban con el dinero, se lo entregaban al comisario y éste repartía las entradas.

La metodología se había acordado meses atrás en la sede de la Unidad Regional N° 1, en presencia del secretario de Seguridad Carlos Oliver y de toda la cúpula policial. Claro está que la policía tenía bajo control su propia boletería. También que manejaba mucha guita y tenía relaciones frecuentes con los referentes de cada banda: por lo menos dos contactos eran seguros. Uno, cuando se vendían las entradas y otro antes de ingresar al estadio. El primero, era personal: unos barras en frente del responsable de la 5ª ponían los billetes sobre la mesa y se llevaban entradas al 50% de su valor. El segundo, casi siempre una comunicación vía celular, minutos antes de entrar, afuera de la cancha; en ese momento también se acordaba sí había algún problema con el paso de flameadores, bengalas y otros elementos prohibidos.

En la saga policial las revelaciones antológicas de los últimos días quedarán remarcadas. No son otra cosa que el reconocimiento de un funcionamiento social: sostener un gerenciamiento recaudatorio policial como salida para regular la violencia. En esta coyuntura esa fue la línea elegida para “garantizar la seguridad en Central” y, lógicamente, no molestar los curros.

Esto ha estallado. Es que las decisiones de la cúpula de Seguridad provincial empeoraron la escalada violenta. Los hechos crecieron y van mucho más allá de puñetazos, hasta llegar, en los últimos años, a persecuciones y balas. Lo mismo ocurre con el desarrollo de los negocios, puesto que se estima que solamente la 5ª maneja alrededor de $15 mil por partido, es decir que estamos en presencia de un desmadre de la situación.

Entre los negocios sucios alrededor de la comisaría 5ª (cuya jurisdicción abarca el centro, barrio el Carmen, villa 20 de febrero, campo caseros, etc.) se destaca el comercio de drogas, el robo de autos (estéreos, llantas y hasta automóviles completos) y ahora es público que también controlaban la comercialización de entradas.

De lo que no se habló

El sábado a la noche no solo hubo disparos para el presidente de Central, Gabriel Savino, también los hubo para un sector de la banda de “Barrio Norte”. Por avenida Tavella, los muchachos viajaban en la caja de un camión, hacia la sede de calle Entre Ríos cuando una balacera los sorprendió. Según testimonios, fueron aparentemente emboscados. Como saldo un pibe de barrio San Martín perdió un ojo. Al respecto, están realizadas las denuncias correspondientes y en la semana desfilaron varios testigos. Sobre esto nada se dijo y un manto oscuro flota alrededor del hecho.

Interrogantes sin respuestas se imponen: ¿Quiénes balearon la casa de Savino? ¿Por qué reprimieron a la banda de Barrio Norte y por qué no hubo repercusiones sobre el joven que perdió un ojo? ¿Es descabellado pensar que un sector de las barras de Hinchadas Unidas estuvo en la emboscada a barrio norte? ¿Cuánto es la tajada de dinero que quedaba para la policía? ¿Quiénes más están involucrados? La 5ª es la comisaria que realizó las averiguaciones en el asesinato de Pedro “Polo” Cruz fusilado a sangre fría en el baño de una pizzería Caseros 2.500 a principios de año, sin avanzar notoriamente ¿Este caso tiene alguna relación con la actual escalada violenta y hasta dónde llega el papel de los efectivos? Cuándo abrió la boca el comisario Walter Torres ¿imaginó el tenor de sus declaraciones? ¿Qué esconde Torres? ¿Por qué no hay policías detenidos?

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