La muerte de Aníbal Verón: Un crimen ante los ojos de Juan Carlos Romero y Sonia Escudero

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Aníbal cayó muerto sobre la ruta nacional 34, un 10 de noviembre del año 2000, una bala salida desde las columnas policiales, y del seno del gobierno romerista, le dio en el rostro

La muerte de Aníbal Verón es el final de varias historias y el comienzo de otras tantas. Cuando cayó sobre la ruta, con un balazo en la cara, terminó su historia de lucha contra una empresa vinculada a Juan Carlos Romero, y su vida junto a su familia y a sus cinco hijos. Pero también comenzó una historia de impunidad y la de un movimiento piquetero que lleva su nombre.

Sonia Escudero, actual senadora y candidata a renovar su banca, estuvo en el lugar pocos días antes para intentar dividir a los manifestantes y se sospecha que fue quien habría llevado la orden de reprimir a los manifestantes.

Aníbal cayó muerto sobre la ruta nacional 34, un 10 de noviembre del año 2000, una bala salida desde las columnas policiales, y del seno del gobierno romerista, le dio en el rostro y desató una pueblada.

La empresa de un familiar de Romero

La historia había comenzado casi un mes antes del asesinato, cuando Verón protestaba contra la empresa Atahualpa de Celín Balut, casado con Lucía Romero. Es decir que se manifestaba contra una de las tantas empresas de Salta, vinculadas a la familia del ex Gobernador.

Le adeudaban, en aquel entonces ocho meses de salario, su familia vivía al día con los pocos pesos que juntaban para la comida, cuando Aníbal fue a reclamar por los salarios adeudados, la respuesta de la empresa vinculada al actual senador Romero fue contundente, un telegrama de despido.

Del dinero adeudado no hubo noticias, ni las habría jamás luego del 10 de noviembre. Algunos medios intentaron desvirtuar la protesta diciendo que los manifestantes exigían una ayuda social por parte del Gobierno, algo que fue desmentido ante por el actual titular del movimiento que lleva el nombre del luchador asesinado por la policía.

“El era un luchador y estaba dispuesto a todo para recuperar su trabajo, junto a otros compañeros despedidos, inclusive se ataron a la puerta de una empresa e intentaron prenderse fuego como una reacción a la injusticia que estaban sufriendo”, reveló Alejando Quiroz. “Él -agregó- fue despedido de una de las empresa en la que llevaba años trabajando, fue uno de los que organizó la manifestación y de los que murió defendiendo el pan de su familia”. “No estaban reclamando planes, algunos dijeron eso, pero en esa época no existían los planes, siempre se reclamó por trabajo, por eso el movimiento que lleva su nombre sigue con los mismos reclamos, trabajo genuino y no limosna. Los planes aparecen cerca del año 2003”, recordó el actual líder piquetero.

Una bala que buscaba al líder

A la manifestación de los trabajadores despedidos de la empresa Atahualpa se fueron sumando distintos actores sociales. Así, los desocupados, los pueblos originarios bastardeados por la administración romerista, entre otros, fueron llegando a la ruta. Fue justamente allí donde emerge la figura de Sonia Escudero quien en ese momento era Secretaria General de la Gobernación, y fue hasta el lugar para dividir a los manifestantes y tuvo un rol fundamental en la represión.

Aníbal, según cuenta Quiroz, era un hombre único, un luchador incansable y solidario, él organizaba a sus compañeros, por eso las sospechas de que la bala fue dirigida a él y no fue una víctima escogida al azar.

El día de la muerte, según relató el periodista José Piedra, testigo de la muerte del trabajador despedido, las columnas de manifestantes habían avanzado sobre la represión policial. Con su gomera en la mano y la fuerza que emerge de la lucha por el pan de una familia, Aníbal había hecho retroceder a la infantería de la Policía de Salta, desde la entrada de Tartagal hasta el cementerio de Mosconi, en la ruta 34. Allí, según el relato de los testigos que consta en la truncada instrucción judicial, un policía llegó desde atrás de la columna policial, corrió uno de los escudos, apuntó su arma contra Verón y ejecutó el disparo mortal.

Aparentemente, los policías tenían el dato de quien era el líder de la manifestación y vieron que entre el humo de los gases lacrimógenos emergía la posibilidad de silenciar la voz de mando y lo hicieron sin dudarlo.

Los documentos de la represión

La investigación por la muerte de Aníbal Verón le costó el puesto al jefe de Policía, pero nunca se detuvo a nadie y jamás se citó a los responsables políticos. El juez provincial Nelson Aramayo, tuvo casi un mes la causa sobre su escritorio y se declaró incompetente porque Verón había sido asesinado sobre la ruta nacional 34 y le correspondía a la Justicia Federal hacerse cargo del tema. Esos 30 días, las pruebas se diluyeron y los responsables materiales y políticos tuvieron tiempo de limpiar todo aquello que los involucre, pero no lo hicieron bien.

Mientras se intentaba dormir la investigación, el tiempo sobró para agregar un documento muy importante donde se da cuenta de la participación directa del Gobierno de Romero en el asesinato de Aníbal. En el expediente donde se investiga el asesinato de Verón, figura un informe de tráfico interno de la policía de la provincia de Salta de fecha 12 de noviembre del 2000 enviado desde la Unidad Regional Nº 4 de la ciudad de Tartagal al subjefe de la policía de Salta, Comisario General Domingo Mamaní, sobre las novedades ocurridas en el despeje de la ruta 34, destacándose el siguiente párrafo:

“Informado del cumplimiento del objetivo por parte del jefe de policía Comisario General Gómez García, este ultimo ordenó no abandonar el sector ocupado por la fuerza actuante hasta nueva orden conforme directivas que el mismo recibiera por parte del Sr. Gobernador, situación que generara un nuevo inicio de contención (represión) hacia los piqueteros que empezaron a reagruparse hacia los laterales” (…)

Sonia Escudero y la visita que disparó la represión

Aníbal Verón había empezado las protestas por los salarios adeudados, pero los cortes de rutas que él y otros compañeros comenzaron empezaron a servir como un catalizador de la bronca social contenida en el departamento San Martín, en aquella época, uno de los más pobres de todo el país. Los pueblos originarios y los desocupados se sumaron a la protesta y allí emergió la figura de Sonia Escudero.

La actual senadora, es señalada por la familia de Verón y por el movimiento piquetero que lleva su nombre, como una de las principales responsables por la muerte del líder social. Dos días antes de la muerte de Verón, la entonces Secretaria General de la Gobernación llegó hasta el departamento San Martín, detrás de ellas llegaron los refuerzos de la infantería en colectivos de la empresa Balut. Ahí, la historia de lucha se convirtió en una de los capítulos más cruentos de la represión del gobierno de Juan Carlos Romero.

La visita de la funcionaria tenía un solo fin, desmovilizar a parte de los sectores sociales que se habían sumado a la protesta organizada por Verón. Así fue como Sonia Escudero se reunió con los pueblos originarios y les prometió títulos para sus tierras milenarias a cambio de que abandonaran la ruta, los títulos nunca llegaron, sólo hubo balas de gomas y gases. Los pueblos originarios y algunos desocupados dejaron la lucha convencidos por las promesas de Escudero.

Con las columnas de manifestantes diezmadas se urdió la trama de represión que llevó a la muerte de Aníbal. Escudero dejó el lugar, siempre custodiada por decenas de policías que la acompañaban y comenzó una de las represiones más cruentas de las que se tenga recuerdo en la provincia. Las balas de goma empezaron a silbar sobre la cabeza de los manifestantes y el plomo de un arma asesina impactó en el rostro del líder de las protestas. La esposa de Verón, Enriqueta Gómez, señaló a Escudero como una de las principales responsables por la muerte de su marido. La Justicia nunca la citó y, amparada en sus fueros, evitó hasta el día de hoy una investigación que podría colocarla como autora intelectual del homicidio de Aníbal Verón. –

“Uno de los dolores que tiene este pueblo es haber perdido compañeros en manos de Romero”

Alejandro Quiroz es el titular de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón en Tartagal y no gusta de usar eufemismo, con toda seguridad dice ante : “Nosotros responsabilizamos totalmente a Romero por la muerte de Aníbal” “Luego de su muerte fue cuando empezamos a organizarnos, casi en su honor, para combatir el hambre y la injusticia a la que nos había llevado ese gobierno, pero no quiero que se diluya, quiero dejar bien en claro Romero fue el responsable directo de la muerte de Aníbal Verón”, consignó el líder piquetero que sufrió en carne propia la represión romerista.

El luchador social tiene motivos para hacer esas afirmaciones. “Fue la policía de la provincia la que disparó no la Gendarmería como se dijo tantas veces, los policías retrocedieron el día de la manifestación y le dispararon a Aníbal que cayó muerto frente al cementerio, nunca se hizo nada, nadie fue preso y nunca se supo quién fue el policía que le disparó a Aníbal”, recordó Quiroz.

La figura de la actual senadora aparece siempre que se habla del día de la muerte de Aníbal cuyas consecuencias, al menos electorales fueron lapidarias para el romerismo y sus aliados “Sonia Escudero estuvo acá antes de la represión no podemos decir, con seguridad que fue la que organizó la represión, pero cada vez Romero y quienes lo acompañan, en particular Escudero, cada vez sacan menos votos en el departamento San Martín así que la gente se acuerda de esa época se acuerda de lo que pasó y quienes fueron los responsables”, aseguró. “Pero no sólo fue Aníbal víctima del Gobierno la represión fue salvaje murieron cinco compañeros entre el 97 y el 2001 y nosotros responsabilizamos por esas muertes, nacidas de la represión, a Juan Carlos Romero”, dijo sin dudar el actual titular de la Coordinadora.

La pueblada

“La única forma de hacer retroceder a la policía y calmar la represión de Romero fue haciendo las puebladas de Mosconi y Tartagal, las columnas de manifestantes llegaban desde el cementerio de Mosconi hasta la entrada de Tartagal, fue el pueblo el que frenó a Romero. Había más de 35 mil personas”, rememoró Quiroz, que participó de las manifestaciones por la muerte de Aníbal junto a las víctimas de la represión

“Después se calmó -aseguró- cuando llegó la Gendarmería, pero la paz no duró mucho los enfrentamientos se siguieron dando, porque Romero siguió mandando a reprimir” La figura del ex Gobernador no despierta simpatía entre los miembros de la Coordinadora. “Uno de los dolores más grandes que tiene este pueblo es haber perdido tantos compañeros en manos del gobierno de Romero”, aseguró con tristeza Quiroz, antes de concluir la nota.

La historia del movimiento que quiso comprar Romero

El nacimiento de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón fue “un homenaje a él, a un luchador social que dio la vida en la ruta. Se le puso Aníbal Verón al movimiento y trabajamos con la corriente como lo hubiese hecho él y nuestro trabajo militante llegó hasta La Plata”, contó Quiroz, desde Tartagal. “La corriente tuvo altibajos, por algunos dirigentes que se sucedieron y hoy por hoy la mayoría se volvió al kirchnerismo, y muchos otros fueron a buscar amparo con Romero”, contó con indisimulable tristeza. “Yo jamás podría postularme a concejal en una lista del romerismo, como si hicieron muchos dirigentes que antes eran piqueteros y ahora son punteros de Romero acá en el norte, de todas maneras como te cuento, cada elección que pasa saca menos votos acá en San Martín”, concluyó.

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