Joaquin Guil insiste para cumplir con las condenas en su domicilio

 El represor Joaquín Guil, que ya cuenta con dos condenas, a prisión perpetua por el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone y a reclusión perpetua por el fusilamiento de once presos políticos en Palomitas, insiste ante el juez federal Julio Leonardo Bavio para que le permita cumplir las penas en casa.
 
El ex jefe de inteligencia de la Policía de Salta afirma que está enfermo, y que por ello necesita estar en su hogar. Pero ayer el médico de cabecera que lo atiende en el instituto médico CENESA, donde Guil está internado desde principios de enero, reveló que siempre estuvo en una habitación común, y no en terapia intensiva como se creía; reconoció que no necesita de cuidados especiales, y consideró que bien podría seguir cumpliendo la pena en la cárcel federal de Güemes, donde estaba alojado desde diciembre pasado, cuando Bavio lo condenó por la masacre de Palomitas.El juez ya pidió opinión a un perito del Cuerpo Médico Forense de la Nación. Se prevé que mañana llegue a esta ciudad el médico Cristian Rando, para revisar al convicto y dar su opinión. Tras eso el magistrado tomará una decisión definitiva.

Ayer el médico Oscar Gavenda, que en el CENESA firmó los certificados que le permitieron a Guil permanecer en ese lugar por más de un mes, compareció en el Juzgado Federal Nº 1. Por dos horas y media declaró ante la secretaria de Derechos Humanos de ese Juzgado, Carolina Lee. También participaron abogados de organizaciones de derechos humanos, Tania Kiriaco y David Leiva, Nora Leonard, familiar de víctimas de Palomitas, y el abogado de Guil, el defensor oficial Martín Bomba Royo.

31 de enero

Es que Guil tenía que haber regresado a la cárcel de Güemes el 31 de enero, tal como lo había ordenado la jueza subrogante, Parodi. Pero el represor se descompensó y una vez más evadió la cárcel. Como su defensor había presentado un hábeas corpus solicitando que volviera a su casa, el juez Bavio, ya de vuelta de su licencia, pidió la historia clínica y dispuso una consulta con los peritos del Cuerpo Médico Forense.

Leiva contó que en lugar de la historia clínica el CENESA mandó un resumen de carilla y media, por lo que el abogado pidió que el juez ordene el secuestro de esta historia clínica.

En su extenso testimonio Gavenda contó ayer que Guil nunca estuvo en terapia intensiva, y dijo que si bien padece de dolencias crónicas, no son de gravedad, por lo que está en condiciones de ser trasladado a la cárcel de Güemes, siempre que cuente con la asistencia de un enfermero. Esta cárcel cuenta con un servicio de enfermería.

Kiriaco y Leiva dieron otra alternativa: pidieron que, si Guil necesita de mejores condiciones de atención médica, sea alojado en la cárcel de Marcos Paz, que cuenta con un servicio de terapia intensiva.

Además de las condenas dictadas en octubre pasado, Guil afronta otras causas por crímenes de lesa humanidad y se espera que en este año vuelva a ser juzgado por la desaparición de más de veinte personas en la década del 70.

 
 
Fuente: Nuevo Diario
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