“Las escuchas ilegales las ordenaban Kosiner y Saravia”

Narcopolicías: El abogado de Gabriel Giménez, Miguel López Homes, aseguró que su defendido fue presionado. El imputado dijo que intervenían teléfonos de opositores, funcionarios y del diario El Tribuno y periodistas, entre otros. Además de desligarse de la cocaína hallada, el exsubcomisario dijo que se la “plantaron” para vengarse de él.

Un nuevo capítulo escandaloso se sumó ayer en el caso de los narcopolicías salteños, tras la declaración que realizó ante el juez Federal 1, Julio Bavio, el exsubcomisario Gabriel Giménez, principal imputado y supuestamente dueño de un cargamento de más de 50 kilos de cocaína secuestrado el 25 de mayo pasado y responsable de realizar escuchas telefónicas ilegales por encargo de sus superiores.

Ante el magistrado, el exjefe de Inteligencia Criminal de la fuerza no solo se desligó del narcotráfico, sino que juró que todas las intervenciones telefónicas ilegales realizadas por él y sus hombres a dirigentes opositores, funcionarios, empresas y periodistas eran ordenadas por el exministro de Gobierno, Pablo Kosiner; el exsecretario de Seguridad, Aldo Saravia, y el exsubjefe de la Policía, Mario Paz”, relató su abogado, Miguel Angel López Homes. Citando frases textuales de su defendido, señaló que fue muy claro al decirle a Bavio que “yo nunca cumplí con lo que pidieron, aunque hubo efectivos que sí lo hicieron”.

El profesional, al referirse a las declaraciones de su cliente, aconsejó a El Tribuno que “investiguen sus teléfonos y los de sus periodistas. El Juez ya sabe, por los dichos de mi defendido, que funcionarios públicos -como el diputado nacional Alfredo Olmedo-, otros políticos y medios de comunicación fueron espiados”, aseguró López Homes.

“Él -dijo el letrado refiriéndose a Giménez-, asegura que no escuchó conversaciones, aunque sí contaban con elementos para hacerlo en la División de Inteligencia Criminal”.

El exsubcomisario estuvo prófugo de la Justicia desde el pasado 25 de mayo, día en que abandonó, junto a José Iraola (aún buscado), un automóvil VW Cross Fox en inmediaciones del río Mojotoro, y luego de lo cual hallaron en un camino vecinal más de 50 kilogramos de cocaína.

“Mi cliente dijo que viajaba junto a Iraola en el VW y que tras de ellos venía el oficial Carlos Gallardo -detenido en ese mismo día-. Procedían de Aguas Blancas y se les rompió el vehículo. Venían custodiando $867.000 entregados a Iraola por un tercero para que los convirtiera en dólares en Salta, en una operación iniciada con pesos bolivianos en Bermejo. Ellos dejaron la plata en el auto y fueron por ayuda. Cuando volvieron, el VW estaba rodeado por policías y huyeron porque tuvieron miedo de ser asesinados. Pasaron a Bolivia y allí se enteraron que les habían “plantado’ la droga y que la plata había desaparecido”, concluyó el abogado López Homes”.

 

Fuente: Diario El Tribuno

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