De a poco, Cristina retoma sus actividades en Olivos

Siguió la pulseada diplomática con el reino unido. Sus colaboradores comenzaron a recibir instrucciones. Además, fue visitada por una médica endocrinóloga del Hospital Austral.

Por Martín Piqué
La presidenta siguió ayer con su recuperación en la Quinta de Olivos, donde recibió la visita de la médica endocrinóloga del Hospital Austral que está supervisando su tratamiento tras la extracción completa de la tiroides. Por la información que trascendió desde la residencia, Cristina está respondiendo bien a la ingesta por vía oral de levotiroxina, la droga que deberá ingerir de forma crónica por el resto de su vida. Acompañada por su familia y allegados más cercanos, la mandataria está cada vez más atenta a la gestión cotidiana de gobierno: ayer se comunicó varias veces con el canciller Héctor Timerman para monitorear la pulseada diplomática con Gran Bretaña por la restricción impuesta por el Mercosur a los buques que porten bandera de Malvinas.
Tras el diagnóstico definitivo que despejó el fantasma del carciroma papilar, la jefa de Estado comenzó a retomar gradualmente sus ocupaciones diarias. De eso pueden dar fe sus colaboradores más cercanos –como los secretarios privados– pero también los ministros del Gabinete, que ya recibieron directa o indirectamente alguna instrucción suya.  Mientras la dirección del Estado sigue en manos del vicepresidente, Amado Boudou, Cristina pide información o da instrucciones sobre los temas que más la desvelan. El ejemplo más reciente se produjo ayer tras la cruzada del canciller británico, William Hague, para tratar de revertir la decisión colectiva del Mercosur que impide a los barcos con bandera de Malvinas abastecerse en los puertos del bloque. Cristina, que se define como “malvinera” y siente un compromiso personal con el reclamo por la soberanía en las islas, siguió el tema con mucho interés. Habló con Timerman luego de que este se comunicara telefónicamente con sus pares del Mercosur para ratificar la decisión tomada en la reciente cumbre de Montevideo. Los tres cancilleres habían conversado antes con Hague (ver p. 2 y 3).
En los días que pasaron desde la operación de tiroides, la presidenta se las ingenió como pudo para sobrellevar su hiperactividad y su vocación por estar al mando. Según pudo saber Tiempo Argentino de un alto funcionario del Gabinete, Cristina dio las primeras instrucciones a través de mensajes escritos de su puño y letra: escribió las órdenes en papeles que le alcanzaban sus colaboradores. La cirugía a la que había estado sometida –realizada en la zona del cuello en la que también se encuentran las cuerdas vocales– aconsejaba no usar la voz en lo más mínimo.
Entre los nuevos hábitos que le impuso su salud, Cristina ya incorporó uno a todas sus mañanas: consiste en comunicarse con Boudou para hacer un repaso de la agenda cotidiana del Ejecutivo, tarea con la cual contribuye el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Por lo que pudo saber este diario, la mandataria muestra un especial interés por los números de recaudación, gasto, importación y exportación, indicadores esenciales para las dos variables económicas que hacen a la fortaleza del modelo: el superávit fiscal y el superávit comercial

 

Fuente: tiempo.infonews.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s